Mindfulness

Correr para conectar con tu fuerza y sabiduría interna

Tiempo de lectura: 5 minutos

Correr para conectar con tu fuerza y sabiduría interna. El running es mucho más que las carreras y medallas. Es una forma de autoconocimiento. También es amor propio. Es un encuentro íntimo con la motivación, el ritmo y la música vital que se gesta dentro de cada uno de nosotros.

Correr para conectar con tu fuerza
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Esa energía e intuición que nos moviliza, que nos impulsa a hacer desde el Ser. Y que en muchas ocasiones, silenciamos por prestarle atención a las voces que vienen de afuera. En forma de opiniones, mitos del running, creencias y etiquetas.

Mucha información externa y poca atención a nuestras propias necesidades, ¿Cuándo dejamos de escucharnos? La invitación es a escucharte. Puedes entrenar para soltar y encontrar algo más nutritivo en el camino.

Por supuesto que no hay fuerza sin debilidad. «Sin sombra no hay luz». Solo que hoy vamos a poner atención en la fuerza del corredor. De reconocerla en ti, y en consecuencia, en los demás.

Correr para conectar también con tu fuerza interna y externa

  • Fuerza interna: Entrenar nuestra mente y atención.
  • Fuerza externa: Salir a correr para entrenar el cuerpo físico.

La fuerza interna y externa en equilibrio, lo que recordamos como mente sana en cuerpo sano.

Salir para crecer y desatar los nudos y laberintos mentales que se forman en nuestra cabeza. Por nuestras creencias, el trabajo, las preocupaciones, etc. El running como meditación activa y creativa.

Correr para sintonizar con tu cuerpo, ser el cuerpo. Desconecta un poco de lo digital. Y presta atención a la fuerza o debilidad de tus piernas, respiración, latidos de tu corazón, etc. El running como una herramienta para fortalecer y «poner tu máquina» en acción.

El running es una conversación

Correr para sintonizar con tu fuerza interna y externa. Mente (la fuerza interna) y cuerpo (la fuerza externa) en equilibrio.

Porque salir a ejercitarse es un baile entre la mente y el cuerpo. Cada respiración y cada latido del corazón son parte de un diálogo constante. Nuestros pensamientos, percepciones y sensaciones influyen. El anhelo de cada corredor es que esa comunicación interna sea fluida, positiva y esté en equilibrio.

Aprender es entender que el running es una conversación entre la mente y el cuerpo. Al mismo tiempo, no siempre será una charla amable. Habrá peleas, desacuerdos, contradicciones, y eso está bien.

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Correr para sintonizar con tu fuerza interna – «Meditación, atención y compasión»

Tus pensamientos, recuerdos y emociones forman tu fuerza interna. Y, en consecuencia, esa fuerza interna influye directamente en tu desempeño. El mindful running o carrera consciente ayuda al corredor a «prestar atención al momento presente con intención y sin juzgar».

Con la práctica constante de la meditación activa, la actividad se convierte en un momento ideal para reflexionar. No es magia, ni la cura milagrosa para la ansiedad. Es una oportunidad para observar los pensamientos automáticos que te asaltan mientras entrenas.

Porque ¿Cuántas veces nos hemos encontrado comparándonos con otro corredor? El mindful runner hace foco en su flexibilidad y fortaleza mental. Sabe que la mente también se entrena cuando da varias vueltas a la plaza.

Carreras guiadas, meditar antes o después del ejercicio, mantras, música que te inspire, frases que te motiven, ver videos. Todo lo que te haga desarrollar una mayor consciencia interna te suma.

El running se basa en objetivos, sin embargo, cuando las metas son demasiado exigentes, el organismo se resiente. Dicen que «la mente emite cheques que el cuerpo no puede pagar». Por lo tanto, debe fortalecerse. Esto es necesario para salir bajo la lluvia o a pleno sol.

La mente es muy poderosa. Sin embargo, no se corre solo con los pensamientos y frases positivas. ¡Ponerle a la vida actividad! Y si es con más fuerza, ¡mejor!

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Correr para sintonizar con tu fuerza externa – «Fuerza, flexibilidad, buena alimentación y descanso».

¿Ejercitar la fuerza? O, ¿correr para fortalecerse? Un par de preguntas que vale la pena recordar antes de una carrera o maratón.

El organismo necesita estar preparado para una competencia. En eso creo que todos estamos de acuerdo. Es fundamental contar con una buena respiración, resistencia, técnica de carrera y fuerza muscular. Ya que cada corredor es diferente. Por lo tanto, la fuerza externa varía según la edad. También depende del género, la genética y el estilo de vida, etc.

Lo importante es saber gestionar las expectativas (propias o ajenas). Por ello, debemos escucharnos más y no tanto al amigo del gym. Fortalecerlo de acuerdo a tus capacidades. Evita comparaciones y entrena sin maltrato. El cuerpo no es solo una máquina que pasea nuestras confusas cabezas.

«No pain, no gain» (sin dolor no hay ganancia), debe jubilarse como frase motivacional. Además de la fuerza, la flexibilidad es muy importante para un corredor porque combinar yoga y running es una buena idea, te convierte en un runner más compasivo contigo y con los demás.

El yoga, (a diferencia del running), no busca objetivos. Es una práctica que le da a tu organismo mayor flexibilidad y equilibrio. Correr para encontrar tu fuerza interna, con el zen del correr. Al mismo tiempo, te puede llevar a experimentar otro tipo de entrenamientos y deportes.

La alimentación, el bienestar digital y el descanso son autocuidado. Darle combustible de calidad a nuestro sistema, desconectar de las pantallas y descansar, mejora tu rendimiento. También aumenta tu calidad de vida. Correr es vivir con una consciencia del cuerpo que va más allá de su apariencia física.

Entrenar con amigos, el desafío de un maratón, o simplemente, correr detrás del bus sin desmayarse en el intento

El corredor aprende a valorarse no solo por su estética, sino por su asombrosa capacidad y los lugares a los que puede ir. El running es una herramienta de empoderamiento que transforma la autopercepción; por ello, la presencia de mujeres y hombres runners es cada vez más notable en nuestras calles y parques.

El runner valora cada zancada, cada medalla, cada kilómetro recorrido en el asfalto o en la montaña. Y al mismo tiempo, ese entrenamiento sencillo e imperfecto, en donde sale para agradecer, y en silencio, para recuperar fuerzas, luego de una «derrota».

Sal cada día para encontrar distintas respuestas a la pregunta: ¿para qué corro? A veces la respuesta se presenta a un ritmo lento, otro día quizás llegará más rápido, ¿quién sabe?

Existe un regalo en la elección de tener esa conversación honesta. La dualidad de correr para vivir, vivir para correr. El objetivo está claro: fortalecerse y sintonizar con tu fuerza, tanto la que le muestras al mundo como la que guardas dentro. Todo es posible, a la vez o de a poco.

Elige lo que te haga bien a ti. Balancea tus fuerzas internas y externas para rodar sin estrés. Invoca la serenidad en todo lo que hagas. En el running y en la vida.

Para muchos de nosotros ¡es lo mismo!


Gracias por correr conmigo hasta aquí. Elegir leer en lugar de scrollear es una pequeña declaración de independencia. Si este post te dejó algo, cuéntamelo abajo. Y si quieres seguir, el próximo kilómetro te está esperando.

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