«Correr para entrenar tu fuerza y sabiduría interna» este título lo visualicé durante un entrenamiento desafiante, ese día recordé que el running es mucho más que las carreras y medallas. Es una forma de autoconocimiento y amor propio. Es un encuentro íntimo con la motivación, el ritmo y la música vital que se gesta dentro de cada uno de nosotros.

Fuerza interna: Entrenar nuestra mente y atención. Fuerza externa: Salir a correr para entrenar nuestra parte física. La fuerza interna y externa en equilibrio, lo que recordamos como mente sana en cuerpo sano. Una lista de ideas para compartir:
Ideas para entrenar tu fuerza externa e interna
1. Correr para sintonizar con tu cuerpo, ser el cuerpo. Desconecta un poco de lo digital. Y presta atención a la fuerza o debilidad de tus piernas, respiración o los latidos de tu corazón. El running como una herramienta para fortalecer y «poner tu máquina» en acción.

2. ¿Cuántas veces nos hemos encontrado comparándonos con otro corredor? El mindful runner hace foco en su flexibilidad y fortaleza mental. Sabe que la mente también se entrena cuando da varias vueltas a la plaza.
3. El running se basa en objetivos, sin embargo, cuando las metas son demasiado exigentes, el organismo se resiente. Por lo tanto, la disciplina debe fortalecerse pero con autocompasión. Esto es necesario para salir bajo la lluvia o a pleno sol:
«Fuerza, flexibilidad, buena alimentación y descanso».

4. Gestionar las expectativas (propias o ajenas). Por ello, debemos escucharnos más y no tanto al amigo del gym. Fortalecerlo de acuerdo a tus capacidades. Evita comparaciones y entrena sin maltrato. El cuerpo no es solo una máquina que pasea nuestras confusas cabezas.
5. El «No pain, no gain» (sin dolor no hay ganancia), debe jubilarse como frase motivacional. Además de la fuerza, la flexibilidad es muy importante para un corredor porque combinar yoga y running es una buena idea, te convierte en un runner más compasivo contigo y con los demás.
6. La alimentación, el bienestar digital y el descanso son autocuidado. Darle combustible de calidad a nuestro sistema, desconectar de las pantallas y descansar, mejora tu rendimiento. También aumenta tu calidad de vida. Correr es vivir con una conciencia del organismo que va más allá de su apariencia física.
7. Salir cada día para obtener distintas respuestas a la pregunta: ¿para qué corro? A veces la respuesta se presenta a un ritmo lento, otro día quizás llegará más rápido, ¿quién sabe?
Y, para finalizar esta lista de ideas. Elige lo que te haga bien a ti. Balancea tus fuerzas internas y externas para rodar sin estrés. Y si no sabes para qué corres hoy, sal igual. La respuesta aparece en el camino.
Gracias por correr conmigo hasta aquí. Elegir leer en lugar de scrollear es una pequeña declaración de independencia. Si este post te dejó algo, cuéntamelo abajo. Y si quieres seguir, el próximo kilómetro te está esperando.
