Running Bites

Correr es mucho más: una celebración de la vida

Tiempo de lectura: 3 minutos

Hay un kilómetro que nunca voy a olvidar: el kilómetro 10 —frente al río Paraná— de una carrera de 15k en Rosario: la ciudad donde nació Messi y la bandera argentina. Corría cargando en mi espalda el duelo por la pérdida de mi mamá y, de repente, suena esta canción de Fito Páez en mi playlist. Sin duda lo sentí como una señal hermosa de ella, pues a mi lado (entre otras banderas), ondeaba el tricolor de mi país natal: Venezuela. En ese momento y con lágrimas en los ojos entendí algo que el running me ha enseñado con los años: correr nos encuentra con espacios del alma que desconocemos.

Correr es mucho más
Foto de Guille Álvarez en Unsplash

Para el que está despierto, el running es una forma de meditación en movimiento. El corredor puede ver en la actividad un espacio para abrazar lo invisible, lo que no podemos ver, pero que sentimos latiendo fuerte en nuestro sensible corazón de runner. Rodar siempre te da más, mucho más. Es una buena inversión de tiempo y de vida.

Correr es mucho más: El running como espejo de la vida

Lo que aprendes corriendo se traslada a la vida. Te convierte, poco a poco, en una mejor persona. No porque seas más rápida o más disciplinada, sino porque aprendes a escucharte, a sostenerte y a seguir cuando todo pesa. Correr nos reconcilia con la vulnerabilidad y la compasión; porque el running no se trata de huir de los pensamientos, se trata de encontrar el espacio común para salir en compañía de ellos.

En cada entrenamiento sembramos la semilla de la intención. Lo que nos hace realmente felices florece todo el año en el corazón y nos permite encontrarte con el entorno, con la vida. Correr es mucho más, no necesita un momento especial, no necesita un ritmo ideal; el running vocacional no pide grandes sacrificios. Solo necesita que salgas y pongas en cada paso y cada respiración, un poco de amor.

Correr es disfrutar, y por eso no te quedes atrapado en tiempos ni en análisis. Recuérdalo siempre: eres tú con tu cuerpo. Corre para superarte, no para mortificarte. Correr es mucho más que un deber o un placer. Es un modo de ser y una forma de estar en el mundo.

Una invitación a salir para sanar el corazón

Deseo que el running sea una aventura para ti, y que en muchas ocasiones te atrevas a elegir el camino menos transitado. Lee, investiga y habla con otros sobre running. Comparte tus razones para salir. ¿No te gusta el running? Acaricia la posibilidad de iniciarte en prácticas contemplativas como el yoga o el tai chi.

Porque correr es mucho más que una actividad física. Es una oportunidad para crecer y ver el mundo con los ojos de ese niño que vive en ti. Es una forma de encontrarte con la curiosidad, los sueños y el juego.

Corre suave, rápido, camines o vueles. Pero corre. Porque en cada paso, con los pies en la tierra y el corazón abierto, la vida siempre tiene algo nuevo para darte.

Aquella mañana en Rosario, con el río Paraná de fondo y la bandera de Venezuela ondeando a mi lado, entendí que correr no es solo un ejercicio. Es un idioma. El idioma con el que el alma habla cuando las palabras no alcanzan.

Que puedas encontrar tu propio kilómetro 10. Ese momento en que correr te da algo que no esperabas y que no olvidarás jamás.


Gracias por correr conmigo hasta aquí. Elegir leer en lugar de scrollear es una pequeña declaración de independencia. Si este post te dejó algo, cuéntamelo abajo. Y si quieres seguir, el próximo kilómetro te está esperando.

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