Si salir en verano es un tiempo para celebrar; correr en invierno es una invitación a la reflexión. Y también, el momento ideal para parar, o planificar nuevas carreras y desafíos. Sí, sé que no es fácil correr cuando hace frío; sin embargo, con estos consejos podrás hacer tu entrenamiento con más facilidad y prepárate para los retos que vienen.

Sobre los retos de salir y correr en invierno – algunas ideas:
1. Entrena bajo el sol y aprovecha el horario de la tarde para entrenar. Hay que saber dónde ir en los meses de invierno. Quizás lo ideal sea el camino conocido o la plaza cerca de casa, no es momento de improvisar. ¡OJO! Trotar bajo la lluvia en invierno no es heroico. Una buena idea: tomar un café, mate, infusión o té, y comer algo muy rico.
2. Entrenar en invierno requiere un calentamiento previo más completo que en primavera. Una caminata rápida o ejercicios de movilidad. Elegir un sitio cerrado es una excelente opción para hacerlo con calma y atención. Comenzar de a poco con un trote suave es ideal para activar el cuerpo.
3. Protege tus manos y tu cabeza para salir en invierno o en otoño. Y así, evitar que pierdas calor por esas zonas tan delicadas. Sombreros, gorros, turbantes o la gorra de tu equipo favorito. Cualquiera sea tu elección, lo importante es que mantengas tu cabeza cubierta. No olvides un par de guantes y un cuello térmico.
4. Piensa en el invierno como un momento de reflexión. Es común vivir la etapa de melancolía conocida como la tristeza del corredor. Es esa sensación, (que ya he experimentado en primera persona), de súbito desamor por correr. El frío y el miedo al resfrío desmotiva hasta al runner más experimentado. Por ello, puede ser el momento de tomar una pausa necesaria, leer buenos libros sobre correr o meditar.
Correr en invierno es un acto de libertad y rebeldía. En protesta de la tecnología que nos quiere bien distraídos con las pantallas. Y a la vez, mansos y cómodos en el sofá.
5. Salir de casa sin reloj, música o smartphone parece difícil, pero no imposible. La práctica es un ejercicio de desconexión digital. Es una forma de entrenar la atención y centrarse en una actividad analógica que brinda muchos beneficios. El running también es meditar en movimiento.
6. Lo ideal es mantener la motivación, el deseo y la intención de la práctica en el tiempo. Si en invierno corres un poco menos, está bien. Es importante que entiendas que no eres ni el tiempo, ni la cantidad de km, ni tu velocidad. Somos corredores populares, no atletas profesionales.
7. Prestar atención a la respiración. Correr con frío es una oportunidad para practicar la respiración consciente y aprender a trotar por sensaciones. Ya que uno de los beneficios de la meditación mindfulness es darse cuenta del maravilloso proceso de la inhalación y la exhalación.
El running como una oportunidad de reflexión y meditación
8. Alguna vez te has preguntado ¿para qué corres? El invierno es un buen momento para pensar y replantear tus metas. La euforia del corredor nos impulsa a ir siempre detrás de algo: un logro, otra carrera, o una distancia mayor. Y eso puede ser muy adictivo.
9. Asumir el entrenamiento con calma. En la ciudad en donde vivo, la media maratón se realiza en invierno. Y por ello, estamos acostumbrados a entrenar, no con nieve pero sí con mucho frío y la humedad característica de las ciudades portuarias.
10. La fuerza, la conexión y el equilibrio físico son muy importantes en el running. Y también, la calma, la fortaleza mental y la creatividad. En esos momentos en donde puedas sentirte agobiado, sé compasivo contigo mismo y con los demás. Trotar suavemente en invierno debe ser un placer, no un deber.
Y para cerrar, pienso en el mundo del running como un espacio pacífico, sin pasiones desbordadas. Porque la práctica expande tu fuerza, sin la violencia y el fanatismo de otros deportes. Deseo que aproveches estos consejos y encuentres la motivación para salir a pesar del frío.
Gracias por correr conmigo hasta aquí. Elegir leer en lugar de scrollear es una pequeña declaración de independencia. Si este post te dejó algo, cuéntamelo abajo. Y si quieres seguir, el próximo kilómetro te está esperando.
