Correr en primavera en Buenos Aires tiene un color particular: el lila y el violeta de los jacarandás, que se asoman en las plazas y avenidas y le cambian la cara a toda la ciudad. Hay algo en ese paisaje que invita a salir, a mirar hacia arriba mientras corres, a sentir que algo nuevo está empezando.

El mes de septiembre se convierte en el mes de los buenos propósitos en ambos hemisferios: en el norte, las hojas comienzan a caer de los árboles, y en el sur las plazas se llenan de vida para correr en primavera. Aquí despedimos el frío, comenzamos a entrenar con calor y acariciamos la idea de correr otras distancias.
El arte de renacer en cada kilómetro y correr en primavera, algunas ideas:
1. Correr en primavera requiere menos indumentaria que correr con el frío del invierno. Vemos colores vibrantes en camisetas, zapatillas y pantalones cortos. Se eligen telas claras, frescas y con diseños divertidos que exponen más la piel.
2. El uso del protector solar en los meses primaverales es esencial (durante todo el año, es lo más recomendable). Salir por la mañana es una buena opción para aprovechar la luz suave y la energía disponible. No olvides usar lentes para proteger los ojos.
3. Los corredores nos sentimos plenos y felices en primavera. La posibilidad de elegir nuevas rutas está disponible para nosotros. Y es posible probar otros métodos de entrenamiento porque el clima y el sol están a nuestro favor. Sin embargo:
4. Correr en primavera tiene sus desafíos particulares. Aprender a salir con los elementos —viento, humedad, temperatura— es una habilidad esencial. En lugar de luchar contra ellos, adaptarse es una forma superior de evolucionar como corredor. Se trata de dominar el arte de sentirse cómodo en la incomodidad.
Correr en primavera para concentrarnos en la naturaleza. Para ver, oír, oler y sentir el mundo fuera de internet.
5. El ciclo de la naturaleza nos revela toda su belleza y todo su esplendor. El impulso renace para perseguir nuevos desafíos. Competir se convierte en una fiesta y participar en carreras de calle es una hermosa oportunidad para celebrar juntos la pasión por correr.
6. El running es duro y bello al mismo tiempo. Ya que nos reconcilia con nuestra vulnerabilidad y su belleza. La primavera es luminosa e invita a que florezca la intención y el movimiento. Genera esas buenas energías que nos impactan de forma positiva.
7. Correr en primavera ¡Bienvenidos nuevos corredores! Es quizás la estación ideal para dar los primeros pasos en el running. Una temperatura más agradable motiva a las personas a salir, compartir y realizar actividades al aire libre. Y también probar otras prácticas como la meditación y el yoga.
8. Entrenar es una maravillosa oportunidad para ejercitar la mente. Porque un corredor meditador o mindful runner, se entrena para observar sus pensamientos con más curiosidad y menos juicio. La meditación es una práctica compatible con el running.
Correr en primavera es volver a empezar, aunque nunca hayas dejado de salir. El frío queda atrás, las plazas se llenan de vida, y tú también.
Gracias por correr conmigo hasta aquí. Elegir leer en lugar de scrollear es una pequeña declaración de independencia. Si este post te dejó algo, cuéntamelo abajo. Y si quieres seguir, el próximo kilómetro te está esperando.
