Cuando termino una carrera suelo unir mis manos 🙏 para agradecer y celebrar la maravilla de correr junto a otras personas que aman lo que yo amo. Creo en el running como ese lugar de comunión con el entorno, contigo mismo y con los demás. Porque después de muchos años, puedo asegurar que todo lo que se aprende en el camino: ya sea corriendo, leyendo o hablando sobre correr, se puede aplicar a otras áreas de nuestra vida. Correr es mucho más que un ejercicio físico.

Y por supuesto, no todo en el running es maravilloso, lo sé. La equivocación y la duda también nos acompañan. Corremos para crear ese territorio personal de autoconocimiento. Aceptando todas las emociones, pensamientos y sensaciones que aparezcan en el sendero, en tu propio y especial camino como corredor.
Pienso, como muchas personas en el mundo, que el running es maravilloso. No existe una, sino cientos de formas de interpretar lo bello de correr; sin embargo, algo está claro: a correr se aprende corriendo. Es una práctica que involucra no solo el cuerpo, sino también la mente.
Lo maravilloso del running: experimentarlo en tu propia piel
Sentir la brisa y la luz del sol en tu rostro. El compás de tu respiración, además de todo lo que pasa interna y externamente cuando corremos.
Y poco a poco, descubrir lo lejos que puedes llegar por tus propios medios, con tus piernas, respiración y corazón. No importa el tiempo, o los kilómetros recorridos, la medida de tu esfuerzo la defines tú.
El Zen del correr
Comparto como ejemplo una frase que me gusta mucho porque de manera simple explica una regla básica. Pertenece a un libro maravilloso que fue escrito hace más de 50 años, uno de los clásicos del running contemplativo que se llama: El Zen del correr.
Serás capaz de correr incansablemente si sigues esta simple regla:
corre dentro de tu respiración, no corras delante de tu respiración.
(tienes que correr para descubrir lo que esto significa).
El Zen del Correr – Fred Rohé.
Como ves, este no es un post de recomendaciones de running o para aprender a correr mejor. Para cuestiones técnicas hay mucho material disponible en artículos, videos, inteligencia artificial, en redes sociales y demás.
Lo que busco es que tomes en cuenta la parte mágica, invisible y emocional del running. O como yo lo llamo: el lado existencial de correr. Ese impulso que podemos encontrar en la fuerza de la mente y el cuerpo. Eso forma parte de la maravilla de correr, las ganas de avanzar y de desplazarse de una forma diferente por los lugares conocidos o desconocidos de nuestro territorio interior y exterior.
Lo maravilloso del running: correr para habitar los espacios que nos rodean con intención y presencia. Y eso, con o sin zapatillas, nadie te lo puede quitar.
Gracias por correr conmigo hasta aquí. Elegir leer en lugar de scrollear es una pequeña declaración de independencia. Si este post te dejó algo, cuéntamelo abajo. Y si quieres seguir, el próximo kilómetro te está esperando.