Running Bites

Runner’s Blue: Dos formas de amigarte con la tristeza del corredor

Tiempo de lectura: 3 minutos

Estaba leyendo De qué hablo cuando hablo de correr cuando encontré el término: Runner’s blue. Lo leí dos veces y algo hizo clic: yo había estado ahí. Una lesión en el pie me había dejado semanas sin propósito, sin asfalto, sin meta. Al principio fue frustrante. Después, sin darme cuenta, se convirtió en una oportunidad. Empecé a entrenar la fuerza, a moverme de otra manera.

runner's blue
Foto de Nathan Cowley en Pexels

Y cuando volví a correr, fueron apenas un par de kilómetros, pero los sentí como si fuera la primera vez. El runner’s blue no me pidió permiso para llegar. Pero sí me enseñó algo que no esperaba.

Antes de compartir contigo un par de ideas para que te acompañen en tu proceso de amigarte con tu runner’s blue particular, te recuerdo que no siempre deseamos y tenemos que salir. A veces, el ritmo desmesurado de nuestras vidas nos obliga a estar ocupados.

Tal vez sea bueno para ti no hacer nada por los momentos. Il dolce far niente es restaurador y nos permite descansar. Es una invitación a ser, más que hacer. ¿Empezamos?

Dos formas de amigarte con tu Runner’s Blue:

1. Recuerda el corredor que fuiste

Es probable que se te haya olvidado el motivo que te impulsó a calzarte las zapatillas. Quizás el runner’s blue haya llegado para que recuerdes el corredor que fuiste alguna vez. Recuerda ese momento en que todo comenzó, el día que decidiste aprender sobre el running y comenzó a formar parte de tu vida.

Esa persona que completó sus primeros 5k a su ritmo. Y que con una gran sonrisa —o lágrimas— llegó a la meta. Sintiéndose el ser más feliz del mundo. Aquel corredor no tenía muy claro los términos de carrera. Sin embargo, tenía mucha curiosidad y deseo de aprender.

Tal vez haya llegado la hora de volver a entrenar sin GPS. Más ligero, quizás sin música. Solo escuchando tus pies besando el suelo. Y prestar mucha más atención a lo que está a tu alrededor.

Quizás en ese momento. Cuando te enfoques en tu propósito como la primera vez. Podrás apreciar un poco más la esencia de tu ser. Va más allá de los tiempos, la indumentaria de moda y la foto con medalla en Instagram o el reel de TikTok.

Correr más libres, despojados de artificios. Disfrutando cada paso con atención e intención.

Otras ideas para vivir tu etapa de runner’s blue. Parar y enfocar tu atención en otras disciplinas deportivas, practicar yoga o salir en bicicleta. Pienso que leer libros de running puede ser otra opción. Hacer ejercicios funcionales para trotar con más fuerza corporal, entre otras actividades que puedes practicar.

2. Corre más por sensaciones

La tristeza del corredor o Runner’s Blue no es algo que se comparta frecuentemente en una red social. Te recomiendo que compartas lo que sientes. Quizás haya otros corredores pasando esa misma tristeza. Porque es una etapa que hay que experimentar sin juzgarnos.

Es probable que sea una señal de que hay que parar para hacer otras cosas. Quizás te hayas excedido en los entrenamientos o quizás necesites hacerlo sin estrés. Tu mente te está alertando para que escuches más a tu organismo. Corre más por sensaciones y no te enfoques mucho en los resultados.

Haz cosas relacionadas con el running. Lee e investiga sobre el tema. Dale un giro a tu relación con el atletismo y presta atención a otras disciplinas deportivas completamente diferentes.

Date tu tiempo, vive y sonríe más, corre cuando tengas ganas. Los kilómetros recorridos son tuyos. Las medallas, lágrimas y sonrisas son la recompensa que el running te ha otorgado. Pon un pie delante del otro, así como empezaste aquella vez. Sin prisa pero sin pausa. En algún momento le dirás: ¡Chau runner’s blue! Ha llegado la hora de salir y de decir no pienso, corro más.

El día que volví a ponerme las zapatillas no fue dramático. No hubo música épica ni meta nueva en el horizonte. Solo las ganas, quietas pero reales, de salir.

El runner’s blue no me quitó la corredora. Me devolvió una más fuerte, más atenta y con los pies mejor entrenados que nunca.

A veces parar es el mejor entrenamiento.


Gracias por correr conmigo hasta aquí. Elegir leer en lugar de scrollear es una pequeña declaración de independencia. Si este post te dejó algo, cuéntamelo abajo. Y si quieres seguir, el próximo kilómetro te está esperando.

Sobre la autora:

Dejá una respuesta