Cuando empecé a correr a los 35 años, me obsesionaba con el tiempo por kilómetro. Abría la app apenas terminaba el entrenamiento y si el ritmo no era el que esperaba, algo se nublaba en mí. Tardé un tiempo en entender que yo no soy una corredora rápida y, que eso no importa tanto. Lo que importa es llegar a la meta. Desde ese día, los datos dejaron de mandarme. Pero no fue fácil, y sé que no soy la única.

En una sociedad donde impera «la cultura del objetivo» los dispositivos pueden ser de gran ayuda para lograr los propósitos. Sin embargo, muchos opinan que llevar encima los wearables (la tecnología para vestir) y apps de fitness solo les han producido ansiedad, y en algunas ocasiones desamor por el running. También, les ha causado vergüenza por estar constantemente detrás de objetivos.
Quizás sea un enfoque desafortunado pensar, que vigilando cada aspecto de nuestro entrenamiento estaremos más cerca de la meta propuesta. Al mismo tiempo, es probable que en el camino le hayamos dado más importancia a construir datos para obtener recompensas.
Wearables y apps de fitness: de la opción a la obsesión
La tecnología para vestir o wearables ha dado al campo de la salud avances importantes. Tenemos la posibilidad de medir nuestra actividad diaria. También podemos conocer datos a través de aplicaciones en teléfonos inteligentes y otros dispositivos electrónicos.
Los números construyen el camino hacia la obsesión. «En lo referente al ejercicio físico, todo se puede medir. Las calorías que has quemado, las vueltas que has dado. La velocidad a la que corres, las repeticiones que haces, los pasos que das. Y si ayer hiciste dos kilómetros, por ejemplo, hoy no vas a hacer menos. Te vuelves bastante compulsivo».
Leslie Sim ~ Experta en adicción al ejercicio físico.
Un aspecto positivo de los dispositivos es que han impulsado a muchas personas a levantarse del sofá. Han comenzado a realizar una actividad física. La tecnología para vestir ha sido un impulso inicial para empezar a hacer ejercicio.
Sin embargo, nuestro impulso no debe atarse solo a la data digital. No debe depender de los sonidos o la vibración que emiten un trozo de plástico alrededor de nuestra muñeca. Esto es especialmente importante cuando estamos dando nuestros primeros pasos en el running. Urge ser un corredor más libre.

El uso de relojes con GPS o aplicaciones para registrar los entrenamientos durante la preparación para una competencia tiene un objetivo muy específico. Este objetivo está limitado en el tiempo. Tiene un inicio y un final. No se compite todos los días del año.
Por ello, durante los meses que dure el entrenamiento, los dispositivos son una herramienta de trabajo más. No obstante, no son la única opción. No tiene nada de malo usar la tecnología, wearables y apps de fitness, al mismo tiempo, recuerda:
Cuando compitas, compite. Cuando entrenes, entrena. Pero no entrenes compitiendo.
El problema quizás sea la dependencia que nos generan estos dispositivos inteligentes. Los patrones oscuros de algunas aplicaciones crean dependencia. Porque han sido creadas para medir nuestros pasos, kilómetros, calorías, sueño y demás, ¡durante las 24 horas del día!
La moderación quizás sea la clave. Ya que está comprobado que Ya que su uso de forma obsesiva, nos aleja de lo que se conoce como bienestar digital. Hay que recordar que usarlos debe ser una opción, no una obsesión.
El lado oscuro de las aplicaciones de fitness y running
Cuando nos registramos en una aplicación de running para nuestro teléfono inteligente, debemos tener en cuenta que entramos en una competición. Las aplicaciones de fitness son redes sociales, ya que operan con los mismos sistemas de recompensa que pueden tener Facebook, TikTok o Instagram.
Al principio, parece una buena idea. Se guardan nuestros entrenamientos, llevamos un control de los mismos y podemos compartir nuestros logros, o no, con los demás en la aplicación. Y de paso, hacerlo en otras redes sociales.
Pero con el correr del tiempo, el sistema de desafíos, recompensas y logros digitales puede comenzar a obsesionarnos. Si un día nos sentimos cansados, igual salimos a correr porque es el «Sunday Sunny Running». ¿Debemos hacer la cantidad de kilómetros preestablecida en la aplicación?
Caemos en un círculo que puede atentar en contra de nuestra salud y nos acostumbra al uso de una aplicación. Ese es el lado oscuro de los wearables y apps de fitness, en donde somos datos compitiendo con otros datos. Donde compartir de inmediato la ruta de entrenamiento en Instagram es más importante que estirar, o incluso, ¡beber agua!

Wearables y apps de fitness: controlemos su uso, sin abuso
La propuesta es simple. Apostemos un poco más a ejercitarnos con mayor autonomía y menos dependencia de los dispositivos electrónicos. Pero, ¡Atención! No es un intento de ir en contra de la tecnología, pero sí de hacerla más humana.
¿Ayuda o ansiedad? Depende de cómo lo uses. La tecnología es una herramienta, no el entrenador. Tú eres el corredor.
Gracias por correr conmigo hasta aquí. Elegir leer en lugar de scrollear es una pequeña declaración de independencia. Si este post te dejó algo, cuéntamelo abajo. Y si quieres seguir, el próximo kilómetro te está esperando.
