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Correr en verano: 10 consejos para ti

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Correr en verano tiene un ritual especial para mí: la San Silvestre, cada 31 de diciembre. Llevo 14 años participando, y siempre hace mucho calor. Pero correr alrededor de lugares tan emblemáticos como el Obelisco y la Casa Rosada, con esa energía de fin de año en el aire, es un placer que vale cada gota de sudor.

correr en verano
Correr en verano – Foto de GPpointstudio en Freepik.es

Con días más largos, la calidez del sol y una energía vibrante, el verano es una invitación abierta a entrenar con intención y curiosidad. Es el momento ideal para descubrir nuevos paisajes. Es un tiempo para celebrar y disfrutar de los beneficios que trotar aporta a la salud física y mental.

Para quienes prefieren correr en verano para evitar el frío, viajar a climas más cálidos durante las vacaciones abre un abanico de posibilidades. El cambio de entorno es la excusa perfecta para integrar nuevos entrenamientos y explorar rutas desconocidas. Estos destinos no solo fortalecen las piernas, sino que son el escenario ideal para ampliar la mente del corredor, fomentando la adaptabilidad y el entusiasmo.

Sobre la alegría de correr en verano, algunas ideas:

1. Tal vez sea la oportunidad que estabas esperando para andar por las montañas. En la playa, o en entornos naturales ajenos a las rutinas del corredor que eres hoy. Esa aventura presenta desafíos y es una forma de aprender fuera del círculo de comodidad, de lo conocido… lo ya recorrido.

2. El running se ha extendido por todo el mundo, pero no todos los destinos ofrecen las mismas condiciones de seguridad para salir a correr, especialmente para las mujeres que corren. Antes de viajar, investiga rutas recomendadas, horarios seguros y zonas frecuentadas por otros corredores en tu destino. Preguntar en grupos locales de running o leer experiencias de otras viajeras puede ahorrarte sorpresas y ayudarte a disfrutar tu entrenamiento con tranquilidad.

3. El uso del protector solar y el repelente es clave. Una caminata o entrenamiento por la naturaleza es gratificante. Siempre y cuando se tomen precauciones para entrenar con calor (agua, bebidas isotónicas, o frutas). Usa lentes con protección UV y polarización para cuidar tus ojos.

4. Correr en verano requiere menos ropa que hacerlo en otoño. Y es una excelente oportunidad para renovar tu indumentaria y probar otros estilos. Gorras, zapatillas, medias, shorts y camisetas técnicas con colores vivos y estampados. Corre para escuchar a tu niño interior, recordar el juego y la diversión.

5. Los corredores nos sentimos felices de vacaciones, porque también es una oportunidad para descansar. Al mismo tiempo, los que se quedan en casa aprovechan para salir con calma por las calles y avenidas de su ciudad. Que en la época de verano, muestra una cara más amable.
Planifica tu entrenamiento en plazas y parques de tu ciudad que aún no has recorrido en zapatillas.

El clima estival estimula la creatividad y fomenta la aparición de buenas ideas. Aprovecha esta inyección de energía disponible para investigar, leer y repensar tu enfoque sobre el running. Esta reflexión de verano es, sin duda, otra forma esencial de correr, además de evolucionar en tu práctica.

6. El running es duro y bello al mismo tiempo. Nos vincula con nuestra vulnerabilidad y su belleza. El verano es una época de celebraciones importantes y desafíos; entrenar bajo la lluvia y con la naturaleza veraniega es un placer. Recibir el agua del cielo y su energía impacta de forma positiva.

7. La temporada de carreras se intensifica en verano; correr y participar en carreras en diferentes ciudades y países es un aliciente extra. Porque el running es una fiesta y una gran oportunidad para celebrar con miles de personas la pasión del running. Viajar para participar en carreras y maratones, es una experiencia inolvidable.

8. El verano es una oportunidad para cambiar horarios y rutinas. Salir por la noche puede ser un alivio para evitar las altas temperaturas del día. El running bajo la luna de verano, es de alguna forma, poético. También es un buen momento para meditar en movimiento.

9. Leer artículos, libros e historias sobre la práctica. Con el objetivo de ampliar mucho más la visión que tenemos del running y la actividad física. Aprovechar el verano para leer y correr es interesante para evolucionar como corredores. Las vacaciones también son ideales para escribir o reflexionar sobre objetivos y pasiones.

10. Trotar y conversar = running social. Un trote conversado puede ser el inicio de una buena amistad. Una sociedad o un nuevo amor. El verano es una temporada para viajar, correr y ¿Quién sabe? Conocer personas especiales que compartan la pasión por la actividad.

Correr en verano, invierno, otoño o primavera nos une. El clima cambia, pero las ganas de salir, no.


Gracias por correr conmigo hasta aquí. Elegir leer en lugar de scrollear es una pequeña declaración de independencia. Si este post te dejó algo, cuéntamelo abajo. Y si quieres seguir, el próximo kilómetro te está esperando.

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