Buscando una frase que resumiera lo que pienso sobre comenzar, con buen pie, en el camino de cultivar el minimalismo digital, recordé esta máxima del diseño: «Menos, pero mejor». Del diseñador minimalista: Dieter Rams.

Ser una minimalista digital es un camino que requiere mucha paciencia, por eso hablo de cultivar. Pensando que una planta requiere riego, tiempo y cuidado, y, a la vez, acción. Por ello, te propongo empezar con pequeños objetivos. En esta oportunidad presento 2 planes para cultivar el minimalismo digital y el uso de tus pantallas. También mejorarán la relación que tienes con tu teléfono inteligente.
Sé que hay otros distractores tecnológicos, pero pocos son tan adictivos como el que tenemos siempre en nuestras manos.
Como mencioné anteriormente, el minimalismo digital nos da la oportunidad de elegir. Honro esa filosofía con opciones simples para empezar a regular la forma en que quieres relacionarte con la tecnología. Y así (poco a poco), aprender a domar tus pantallas:
2 planes para cultivar el minimalismo digital:
Plan A:
1. Haz un inventario de las aplicaciones que tienes en tu teléfono inteligente y reflexiona sobre la atención que le das durante el día. Aprovecha para hacer un détox digital; te sorprenderá la cantidad de datos y espacio que consumen. Además, notarás que muchas de ellas no son para nada productivas.
2. Desinstala solo 2 o 3 aplicaciones de redes sociales. Elige las que más consumen tu tiempo de forma pasiva o las que más te generan (por ejemplo), ansiedad social. Sí, sé que WhatsApp es esencial, y quizás el correo electrónico también.
3. Monitorea y limita el uso diario de las que tienes instaladas. Puedes usar una app de bienestar digital como por ejemplo, Forest. O las herramientas de salud digital que están incorporadas en los teléfonos inteligentes. Pero OJO monitorear, no controlar. Es un hábito no una obsesión.
¿El plan A para cultivar el minimalismo digital te parece muy radical? No hay problema alguno. Aplica el plan B:
Plan B:
1. Desactiva las notificaciones de redes sociales, mensajería de texto o email. Las notificaciones están diseñadas para ser verdaderas «ladronas del tiempo» y para secuestrar tu atención y sacarte de la actividad que estás realizando. Esta acción te puede hacer ignorar inconscientemente a la persona que está a tu lado. A todos nos ha pasado y duele un poco ser ignorados en el momento presente.
2. Por esa razón (y muchas más), mantén tu smartphone sin la posibilidad de recibir notificaciones. Buscar actividades que te alejen de lo virtual es clave para cultivar este hábito.
Algunas ideas:
- Puedes practicar el running offline. Correr sin tecnología te regala un tiempo contigo mismo.
- Hacer algún trabajo manual.
- Leer un libro en papel.
- ¡Aburrirte! Pues no siempre tenemos que estar en modo hacer. El silencio no es tiempo perdido.
3. Apaga tus dispositivos electrónicos por lo menos 1 hora antes de dormir. Establece una distancia física con ellos (guárdalos en un lugar lejos de tu habitación). Cultivar el minimalismo digital para priorizar tu descanso. Y dejarás las noticias, reels, tuits, IA y videos fuera de tu cama. Te aseguro que mejorará la calidad de tu sueño.
¿Todo esto funciona? Basado en mi experiencia personal, te digo que sí. Pero a la vez te recuerdo algo muy importante: nada cambia de un día para otro. Hay un viejo refrán que dice:
«No basta echarle azúcar al café, también hay que revolverlo».
Menos apps, menos notificaciones, menos ruido. Más tiempo, más atención, más vida. Menos, pero mejor.
Gracias por correr conmigo hasta aquí. Elegir leer en lugar de scrollear es una pequeña declaración de independencia. Si este post te dejó algo, cuéntamelo abajo. Y si quieres seguir, el próximo kilómetro te está esperando.