Cuando me doy cuenta que estoy absorbida en una actividad online suelo hacerme esta pregunta: ¿Nuestra atención ha sido secuestrada por las pantallas? Aunque suene fuerte, siento que es nuestra realidad. Te invito a un ejercicio de honestidad: ¿cuándo fue la última vez que te despertaste sin revisar el teléfono? Esa necesidad de leer noticias o redes apenas abres los ojos nace del miedo a perder algo importante mientras dormimos.

Porque ese ritual de chequear notificaciones una a una se vuelve una trampa. Contestas mensajes, revisas el correo y consumes contenido de forma pasiva, regalando validación en forma de corazones. Cuando decides levantarte para ir al baño o desayunar, tu atención ya está agotada por el ruido digital.
Hoy todos tenemos la mente agotada. Enredados en pensamientos en bucle y ocupados en múltiples tareas que nos mantienen estresados y ansiosos. Y en esas rutinas, fragmentamos nuestra atención constantemente con hábitos digitales poco saludables.
Cada vez leemos menos. Queremos todo ya y ¡ahora mismo! Al terminar el día estamos muy cansados… porque no somos capaces de separar nuestra vida analógica de la digital. ¿Nuestra atención está secuestrada por las pantallas?
Nuestra atención y concentración divididas por las múltiples pantallas
Referentes como Jaron Lanier y Tristan Harris llevan tiempo advirtiendo lo que hoy es una realidad: nuestra salud mental está en juego. Vivimos hiperconectados a un flujo de estímulos y pantallas, nuestra atención está secuestrada. Recuerda esta frase cuando te ofrezcan herramientas y aplicaciones supuestamente gratuitas:
«Si tú no pagas por el producto, TÚ eres el producto». Tristan Harris.
Las plataformas crecen a costa de nuestra atención. Hemos caído en el modelo de economía de atención extractiva que nos han ofrecido las redes sociales. A cambio de utilizar aplicaciones y recursos «gratis».
Hoy estamos enganchados a las redes sociales a los servicios de mensajería como WhatsApp, a reuniones vía Zoom, al streaming. Y por si fuera poco, a Netflix al Youtube y la lista sigue.
Y en el fondo sabemos que nada en Internet es realmente gratis. Entonces, ¿Cómo pagamos?
Con algunos de los recursos más poderosos que tenemos: nuestro tiempo y nuestra atención.
Bienestar digital para recuperar nuestra atención
Mientras escribo este artículo, me doy cuenta de que he interrumpido su redacción varias veces. Detengo la escritura para hacer varias cosas a la vez; tengo mi atención secuestrada por las pantallas. Es importante aplicar en nuestra rutina las herramientas de desconexión. De esta manera, podemos tener una relación más saludable con las redes sociales y nuestra vida online.
Porque todos queremos una tecnología más humana, diseñada para el bienestar digital de las personas.
Tú y yo sabemos que no podemos ignorar a la tecnología. El objetivo no es desligarse, sino de ser más activos y menos pasivos con el uso que le damos a nuestro tiempo online. Hay que reconocer que en muchos aspectos ha mejorado nuestra calidad de vida. No se trata de ser tecnófoba, sino de pensar más y mejor qué es lo que realmente nos conviene.
Hay una frase que dice: «Donde pones tu atención, por ahí va tu vida». No deseo atarme a la necesidad de saber, ver y leer todo lo que pasa. Si nuestra vida está secuestrada por las pantallas, quiero aprender a hacer foco y poner la atención en lo que realmente importa: ¿Podré hacerlo? ¿Y tú qué piensas?
Gracias por correr conmigo hasta aquí. Elegir leer en lugar de scrollear es una pequeña declaración de independencia. Si este post te dejó algo, cuéntamelo abajo. Y si quieres seguir, el próximo kilómetro te está esperando.
