Trotar y conversar es una excelente forma de entrenar la mente y el cuerpo. Porque corriendo suave y lento te ejercitas a baja intensidad; mientras aumentas tu capacidad cardiorrespiratoria. Y a la vez, puedes fortalecer los vínculos emocionales con las personas que comparten tu misma pasión. Beneficios que te recuerdan tus razones para correr.

El trote conversado (o running social) tiene mucho para ofrecer.
Cuando estamos al paso, es más fácil abrir nuestro corazón. Salir y hacer un calentamiento juntos permite escuchar y permite estar muy cerca de esa persona. Al mismo tiempo, podemos observar el recorrido con atención plena. Con esa actitud de viaje relajado, con esa fascinación suave que regala el running. Podemos expresar mejor nuestras emociones. Sin ansiedades, ni prejuicios.
Hablar de metas y objetivos deportivos o personales crea espacio de complicidad. Se genera compromiso y colaboración mientras nos ejercitamos. Corre con la intención de expresar eso que quieres para tu vida. Hazlo con un testigo de lujo, esa persona especial que te acompaña.

Algunas buenas ideas sobre trotar y conversar
1. El running como una oportunidad para tener conversaciones profundas. Trotar con amigos permite compartir con otros «la historia que nos estamos contando» acerca de una situación que nos supera. Correr no sustituye a la terapia convencional. Sin embargo, conversar sobre lo que nos pasa por la cabeza es una buena forma de empezar. Busca ayuda profesional, hablar sana.
2. Trotar y conversar como una forma de dar y de recibir en equilibrio. Compartir un entrenamiento con otra persona es algo muy especial, sobre todo, porque permite alternar la conversación. La escucha activa se agudiza y el riesgo de caer en el monólogo se disipa en cada inspiración. Y eso es bueno.
3. Encontrar una comunidad y crecer como corredor. El running social es una actividad física que potencia el vínculo con otras personas. Por ello, los grupos de running son el espacio ideal para encontrar el apoyo físico y emocional para evolucionar como corredores. Correr en grupo genera complicidad y pertenencia.
Al compartir tu carrera con otros, descubres que no estás solo. Todos atraviesan los mismos ciclos físicos y emocionales, con momentos de dolor y placer, entusiasmo y abatimiento, impulso y aversión. Estar con otros que se enfrentan a los mismos retos y encontrarnos en la misma posición que ellos. Sirve de aliento, refuerza tus propias experiencias y te recuerda que son totalmente normales.
Tessa Wardley – Mindfulness para Runners.
4. Trotar y conversar junto a otros corredores es compartir algo más que un entrenamiento. Porque correr no es solo correr. Es también un espacio para ser más «tú mismo». Puedes intercambiar experiencias de carreras, reflexiones y enseñanzas. Esto ocurre con personas diferentes a ti, pero unidas por la pasión del running.
Las charlas al trote nos recuerdan que formamos parte de algo más grande vinculados y en movimiento. Corre, camina o conversa cada día, todos los días. ¡Vamos a levantarnos del sofá!
La vida es afuera.
Gracias por correr conmigo hasta aquí. Elegir leer en lugar de scrollear es una pequeña declaración de independencia. Si este post te dejó algo, cuéntamelo abajo. Y si quieres seguir, el próximo kilómetro te está esperando.
