La sabiduría interior es la conexión con la inteligencia sensorial. Aprender a percibir las señales físicas ante los estímulos del mundo es clave. Ignorar lo que la intuición nos susurra es, irónicamente, la forma más clara de negar y subestimar nuestra propia y poderosa fuerza interna.
Esa información es vital. 😕 El cuerpo también «nos habla». 🌟 Ese es un conocimiento que todos tenemos, y que está disponible si sabemos escuchar nuestra voz interior.

Nuestra atención suele centrarse en el exterior, lo cual nos sumerge en un estado de estrés permanente, intentando ir más rápido que la vida misma. Parece que nada es suficiente. El cuerpo se resiente, la mente viaja a mil por hora, atrapados en la rueda del hámster de la rutina y los logros.
Pocas veces nos detenemos a reflexionar sobre la verdadera razón y pulsión de vida que nos impulsa a ser, o qué es lo que realmente nos motiva a actuar. 🌾
No es tan sencillo como parar y respirar un poco. Conectar con la sabiduría interna requiere de atención, y la atención está de alguna forma… secuestrada por todos los dispositivos digitales que tenemos a la mano; cada día, todos los días.
Desconectar para conectar con el saber interno requiere coraje y curiosidad.
Para conectar con esos saberes del cuerpo y de la mente no es necesario hacer retiros espirituales. No necesitas vivir en el bosque. Meditar por horas o practicar yoga, sólo por dar algunos ejemplos.
Todas esas prácticas favorecen la mirada del mundo interno, sin embargo, esa búsqueda no es para todos.
Pienso que la gran cantidad de «influencers del bienestar», gurúes y recursos disponibles, nos ha apartado de nuestro propio camino. Ha hecho que nos alejemos de nuestra propia creatividad y riqueza interior.
Una visita al buffet espiritual (en donde todos picoteamos de vez en cuando), está permitido. Sin embargo, hay que saber escoger a qué le damos nuestro tiempo. Y, (sobre todo), nuestra energía, porque no es infinita.
La conexión con la sabiduría interior
No hay fórmulas para reconocer y valorar esa información. Por supuesto, es la primera idea. Escuchar, meditar, escribir o reflexionar requiere que hagamos preguntas incómodas no deben ser contestadas con frases en automático.
El cuerpo siente y vive en el presente. No ignorar las sensaciones corporales es una forma de escuchar más allá de las palabras, lo que nuestro organismo tiene para decirnos.
Por ejemplo, cuando sientes dolor al entrenar, trabajar o correr ¡ojo! No debes ignorar esa información corporal. Hay que respirar, parar, bajar el volumen de la música; en fin, prestar atención. Eso forma parte de la capacidad de conectar con la sabiduría interna.
El descanso forma parte de la vida. Saber parar cuando hay malestar es una forma de compasión con el vehículo que tenemos para transitar en esta vida.
Es vital detenerse con frecuencia para cuestionar nuestro propósito: ¿Cómo me siento realmente? ¿Cuál es el motor que me impulsa a correr? ¿Estoy honrando las necesidades de mi cuerpo? Realizar estas preguntas transforma el entrenamiento en un acto de autocuidado consciente.
¿Una forma de responder esas preguntas? Correr con mayor consciencia. Cuestionar esos pensamientos o entrenar al cuerpo para registrar sensaciones también son partes importantes de este proceso. Los corredores sabemos que los pequeños enredos de la mente pueden liberarse después de algunos kilómetros. Pero no todos. 😉
Todo suma a la hora de reconocer el poder que habita dentro de cada uno de nosotros. Ese poder está unificado en nuestro cuerpo y mente.
Algunas ideas para retomar la conexión con la sabiduría interior:
⭐ Hablar con otras personas: Sin duda alguna, expresar las emociones es un acto de amor. No etiquetarlas como «buenas o malas» demuestra valentía y libertad. Habla con alguien que conozcas y que pueda escucharte de forma activa y compasiva. Poner en palabras lo que sientes te permite conectar con tu sabiduría interna.
✨ Escuchar con la mente y el cuerpo: Sé esa persona que sabe escuchar de verdad. No lo hagas para resolver de alguna forma la vida del otro. Hazlo para ayudar a que él pueda confiar en su fortaleza interna y en sus propias habilidades emocionales. Esa sabiduría, (que en muchas ocasiones), no podemos ver en nosotros mismos. Porque escuchar con atención es percibir esa sabiduría en ti y en los demás.
⭐ Escribir es comprender: Ya que la escritura meditativa es creativa. Llevar un diario es sanador, también, registrar los sueños y las ideas al vuelo es una buena idea. Todo suma. Ten un cuaderno especial para escribir a mano. Usa ese cuaderno para anotar las cosas que te llaman la atención. Por lo general no las verbalizamos; sin embargo, esas cosas están allí en nuestra «radio mente». La relectura de esos textos puede ser muy valiosa y ayuda a registrar la «historia que nos estamos contando».
✨ La gratitud: Ser agradecido conecta con la vida, la abundancia y la felicidad. Compartir una sonrisa, ser amable con los demás. No causar sufrimiento, tener paciencia y dejar ir, también son formas de conectar con la sabiduría interior.
⭐ El ejercicio físico: Dedica un espacio de tu día a cuidar de tu salud. Participa en actividades que te apasionen. El ejercicio rejuvenece y entrena la capacidad de autoconocimiento. Porque activa el cuerpo y la mente. Ya que el movimiento fortalece el espíritu, nos hace más fuertes.
Tomar decisiones y no quedarse estancado en el miedo también conecta con la sabiduría interior.
✨ Meditar: Darse cuenta de esos pensamientos automáticos que llevamos cargando durante mucho tiempo y que van construyendo nuestra realidad. Meditar permite que seas «el observador de tus pensamientos». No tiene nada que ver con evadir la realidad, eso es un mito. El mindfulness es una práctica que entrena la atención plena. La mente testigo, «la que sabe».
⭐ La terapia psicológica: Asistir a terapia es una inversión del pensamiento. Hablar con un buen profesional nos permite analizar nuestro ruido interno. Porque en un espacio seguro, y con las herramientas adecuadas tenemos más posibilidades de crecer. La terapia desenreda los nudos y nos ayuda a generar la conexión con la sabiduría interior.
Y para finalizar, reconocer que «sin sombra no hay luz» y que la contradicción forma parte de la naturaleza humana.
Errar y volver a intentarlo, y en el camino, aceptar la confusión que somos.
Que todo conecte y alimente nuestra sabiduría interior. 🏞️
¡Gracias por acompañarme hasta el final de este post! Valoro mucho tu tiempo y atención en un mundo lleno de distracciones digitales; espero que estas líneas te hayan inspirado tanto como a mí.
