correr sin expectativas
Bienestar Digital - Running

Correr sin expectativas y encontrar la libertad

Tiempo de lectura: 2 minutos

Creo que correr sin expectativas es conquistar la verdadera libertad durante un par de horas; es nuestro momento. Al recorrer las calles, me integro a la ciudad de una forma privilegiada, observo los rincones cotidianos con una mirada nueva. Trotar es más que un entrenamiento físico para mí. Es la excusa perfecta para disfrutar mi barrio y todo lo que el entorno me ofrece generosamente.

correr sin expectativas
Foto de Philip Ackermann en Pexels

Personalmente, admiro a los runners que corren sin música y dispositivos digitales, percibo en ellos independencia y desapego. Probablemente sean almas libres. O son corredores más que veteranos. Han aprendido a correr sin expectativas, acumulando kilómetros de vida.

Les deseo larga vida a los maratonistas consagrados, que han experimentado la euforia del corredor, más de una vez.

Tal vez corran desde mucho antes de que tú y yo hubiésemos soñado hacerlo. Cuando en vez de running se hablaba de jogging. Disfruto mucho verlos entrenando sin escuchar música. En ellos justamente me inspiro para hacer este post, en esa serenidad que transmiten. Y para reflexionar juntos acerca de lo que es realmente el running hoy para todos nosotros.

Correr sin expectativas: empieza donde estás

Vamos a salir un poco más libres, que no significa hacerlo de manera inadecuada, a lo loco. No solo por las competencias o para publicarlo en redes sociales. Vamos juntos a adoptar el espíritu de ese corredor que practica el running offline. Aquel que disfruta a plenitud y discretamente el gusto por correr.

Como dice Santiago García, en su libro Aprender a correr: «La palabra clave es salir». Sin el reloj perfecto, sin la ropa ideal. Solo salir.

Foto de Andrea Piacquadio en Pexels

Vamos a aprovechar los días que corremos sin un propósito específico. Salir sin competir. No siempre debemos cumplir con un entrenamiento particular, menos ahora, que las carreras populares deberán evolucionar. Agarremos el gustito por correr sin un «objetivo entre ceja y ceja», ya habrá tiempo para entrenar con un propósito.

Corramos como esas personas que aparentemente están desconectadas del mundo. No llevan música ni GPS. Sin embargo, están en sintonía con lo más profundo de su espíritu y aprenden a correr sin expectativas.

La próxima vez que salgas, deja el reloj en casa aunque sea por una vez. Recorre tu barrio con los ojos abiertos. Ese es el running que dura toda la vida.


Gracias por correr conmigo hasta aquí. Elegir leer en lugar de scrollear es una pequeña declaración de independencia. Si este post te dejó algo, cuéntamelo abajo. Y si quieres seguir, el próximo kilómetro te está esperando.

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