Gracias por correr conmigo
Running

¡Gracias por correr conmigo!

Tiempo de lectura: 4 minutos

Cada carrera es una oportunidad para entrenar la empatia; y este texto habla de eso y mucho más. «Gracias por correr conmigo». Más que un mantra, o una frase bonita, es una invitación a darnos cuenta de todo lo que está disponible para nosotros.

Gracias por correr conmigo
Foto de Ann H en Pexels

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No hay nada más excitante que participar junto a otros runners en carreras de calle. En ese instante, todo cobra sentido. Estar de frente a la línea de largada de una carrera es una emoción muy grande e inexplicable. Por la mente pasan muchas imágenes, la emoción se mezcla con los nervios y la ansiedad.

Es un momento muy particular: te sientes vivo y más atento a lo que pasa a tu alrededor.

Veo a otros corredores y repito con intención: ¡Agradezco estar aquí contigo!

El mindfulness me permite darme cuenta de lo que está pasando mientras está pasando. Y ser consciente de que ese instante es irrepetible. Que la persona que está a mi lado es única. Y será un encuentro fugaz y significativo a la vez.

¡Gracias por correr conmigo! El aprendizaje de ponerse en marcha

La gratitud se entrena y, sin embargo, hay que estar despierto para ver los chispazos de energía y vitalidad. Para eso se necesita presencia y, en algunas ocasiones, tenemos dificultad para enfocarnos en lo que realmente importa.

La práctica me ha enseñado a vivir mejor porque no me canso de decirlo, es una forma de autoconocimiento. Es un entrenamiento físico, mental y emocional.

Tres de los aprendizajes más poderosos que he tenido: estar cómoda en la incomodidad, a ser testigo de mis pensamientos y lo más importante:

¡Entrenar mi cuerpo para apreciar más la vida!

Agradezco poder disfrutar y moverme a mi manera. Agradezco la libertad de disfrutar del sol y la brisa en el rostro. Honrar el talento que tengo de registrar todo lo que me rodea con ojos nuevos. La posibilidad de salir para crear nuevas experiencias.

Y algo mucho, mucho mejor, agradezco poder escribir sobre ello.

Amo escribir, y amo moverme; convertirme en corredora cambió mi forma de ver el mundo; y esa pasión la comparto con muchas personas. Todos estamos conectados y en movimiento.

¡Gracias por correr conmigo! A las personas que me rodean, a las zapatillas que me protegen, al recorrido que se muestra amable conmigo… me siento bendecida.

El músculo que también vale la pena entrenar: la gratitud

El hábito de dar las gracias es un músculo que se ejercita con paciencia, calma y creatividad. Y con los ojos bien abiertos. Para reconocer las pequeñas alegrías hay que estar despiertos a todo lo que el mundo tiene para ofrecernos… más allá de los rectángulos de luz.

Todos tenemos personas, situaciones y razones. Motivos maravillosos que nos permiten seguir eligiendo el running como una expresión de nuestra humanidad.

Te doy algunos ejemplos para sintonizar con la dicha y dar las gracias mientras corremos:

  • Las competencias que están bien organizadas y seguras.
  • A los compañeros y amigos que corren, por el apoyo.
  • A la persona que te ofrece agua en el puesto de hidratación: Dale las gracias, mental o verbalmente.
  • Por la naturaleza: Ya sea en un bosque o en una pequeña flor en medio del asfalto.

  • Por los desafíos y por las dificultades que me hacen superar mis límites.
  • Por los compañeros silenciosos: un reconocimiento a las zapatillas que me acompañan.

  • Lentes de sol que también protegen mis ojos del viento, la lluvia y el sol de verano. ¡Gracias por tantos años!
  • A la espiritualidad: A Dios, al Universo, a la Pachamama. A todo aquello en lo que crees y creas.
  • A tus piernas: Y a todas las partes involucradas en el entrenamiento, una carrera suave y generosa.

¡Gracias por correr conmigo!

  • Una mención especial a mi querido corazón. Gracias por acompañarme en cada segundo de mi vida.
  • Por la música: la lista de reproducción que te da energía en los últimos metros. ¡Gracias, música & running!
  • A los queridos escépticos: A esa persona que te dijo que no podrías rodar 21k. Un pensamiento benevolente.
  • Aprecio por ti mismo: Por el gran corredor que ya eres, sin importar el ritmo.
  • A esa gran amiga: Que te invitó a trotar y a conversar por primera vez.
  • A las familias: Y a quienes esperan en la meta. Eso es amor. ❤️

  • A la persona amada: aunque no corra a tu lado, ella siempre está contigo.
  • A quienes se han ido: honrar a los seres que ya no están entre nosotros.
  • Los sentimientos difíciles: ansiedad, miedo, dudas y pensamientos obsesivos.

  • A mis compañeros de gym, profesores de yoga y entrenamiento funcional.
  • A mi familia, amigos y aliados en el camino de la vida. ¡Agradecida!

Y, por último:

Agradezco por todo lo que me rodea. Y por las decisiones —buenas o no tanto— que tomé entre un kilómetro y otro. Es una oportunidad de aprender más sobre ti mismo y sobre tu mundo interno. Es un reto y una bendición. 

Respira profundo y piensa en lo que tienes hoy. En todo lo que te acompaña cuando sales. Siente la gratitud en el centro de tu pecho, y visualiza esa cálida luz.

Ahora es tu turno de propagar los buenos deseos. Escribe ese mensaje 💌 de agradecimiento para ti, para otro o para todos.

Deseo que puedas seguir haciendo lo que amas, para vivir mucho más a gustito con lo que te rodea.

¡Gracias por correr conmigo! 💗


Gracias por correr conmigo hasta aquí. Elegir leer en lugar de scrollear es una pequeña declaración de independencia. Si este post te dejó algo, cuéntamelo abajo. Y si quieres seguir, el próximo kilómetro te está esperando.

Sobre la autora:

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