Mujeres que corren

Correr para crecer: Mujeres que corren

Tiempo de lectura: 4 minutos

¿Correr para crecer o hacerlo para agradecer? Cada año nuevo, los kilómetros por venir me llenan de entusiasmo. Somos millones de mujeres prometiéndonos que este será, finalmente, el año en que nuestros hábitos nos transformen el año en que cada zancada nos convierta en la mejor versión de la corredora que llevamos dentro.

En las resoluciones de muchas de nosotras, los grandes clásicos saludables están presentes: dejar de fumar, ejercitarse más, comer mejor, o hacer un maratón.

correr para crecer
Imagen de freepik

Sin embargo, nuestra línea de tiempo no es predecible, es caprichosa y no se define por fechas específicas. Por ello, ¿Qué pasa cuando un suceso inesperado nos sorprende? En ese difícil momento, es cuando descubrimos que somos más fuertes de lo que creemos.

Mujeres que corren para «darse cuenta»

Por esa razón, las runners que comenzamos a entrenar sin expectativas, poco a poco nos damos cuenta de algo importante: seguir adelante y superar dificultades ayuda. ¡Y mucho! Descubrimos que lo que se aprende durante el entrenamiento se puede transferir a nuestra vida cotidiana.

A la práctica del running llegamos por muchos caminos, unos lentos y otros rápidos. Si leemos o escuchamos las historias de las que un día se animaron a salir, encontraremos muchos motivos diferentes. Dicen que el running te da más de lo que tú estás esperando, y eso es verdad. Trotar me enseñó cosas de mí que desconocía.

Pocas disciplinas poseen el magnetismo del running. En el asfalto, cada corredora es la heroína de su propia historia, porque cruzar la meta en el puesto cuatro mil desata una euforia indescriptible. Es una victoria íntima, única y sagrada. ¿En qué otro deporte se puede saborear la gloria personal rodeada de miles de personas?

Correr para crecer: El running como compañero en el camino

La inmensa mayoría de las mujeres que corremos carreras multitudinarias no estamos allí para batir un récord mundial de atletismo, ni para hacer podio.

Para muchas corredoras, como tú y como yo, entrenar es una forma de demostrarnos algo importante: que podemos superar con estoicismo las dificultades que la vida nos va poniendo en el camino. (Si eres una corredora que comenzó a trotar en el 2020) lo sabes muy bien.

corre vive y sonrie
Foto de RUN 4 FFWPU en Pexels

No hay nada más conmovedor e interesante que prestar atención a las personas que nos acompañan durante la carrera.

Todas somos muy distintas y, a la vez, muy parecidas. Nos une la pasión de superarnos en cada zancada, nos une la pulsión de seguir adelante. Esa mañana, hemos decidido ponernos de acuerdo para lograr un objetivo: cruzar el arco de llegada con lluvia, frío o calor.

Corremos para crecer, incluso en la competencia. Cada una de nosotras tiene un «para qué» que justifica nuestra presencia en la línea de salida. Todas compartimos esa llama interna que nos empuja en cada zancada

Es un baile personal, acompasado únicamente por la música de nuestro esfuerzo: el ritmo del corazón, la cadencia de la respiración y el golpe rítmico de los pies contra el suelo.

Cada carrera nos deja una enseñanza y una lección de humildad. Tal vez en los desafíos más difíciles, en donde hemos fallado, es donde más aprendemos.

Hacer un maratón para superar un duelo o unos 5k después de recuperarse de una enfermedad. Convocar a miles de mujeres que corren en una marea rosa para visibilizar el cáncer de mama. Participar juntas con amigas, madres, hijas, tías y abuelas.

Salir por los que no pueden hacerlo.

Corre en el momento presente, no para huir, sino para encontrarte y seguir creciendo. La generosidad del running es universal: una misma ruta, un mismo asfalto y el mismo respeto para cada mujer y cada hombre que decide desplazarse hacia adelante.

Correr para crecer como persona

Recordarás aquel primer kilómetro en el que te faltaba el aire y cómo, con paciencia, lograste conquistarlo. Agradecerás el valor de haber enfrentado tus miedos y prejuicios, celebrando la decisión de correr para crecer y hacerlo con atención plena. Aunque la voz de la duda te acompañe a veces, aprenderás a silenciar esos pensamientos negativos que intentan sabotear tus sueños. Al final, lo que queda es tu fortaleza sobrepasando tus límites.

Y aceptas que es mejor dejar pasar esos pensamientos sin juzgarlos y prestar atención al camino.

A tu respiración, a la hermosa naturaleza y el espacio que te rodea. También es saber que la mente necesita entrenarse. Hay que considerarla una compañera, no una contrincante.

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Te aseguro de que al pasar el tiempo, te habrás dado cuenta de que esa dificultad que superaste te dejó algo. Y que hoy tienes un amor y un compañero para toda la vida: el running. Compartirás lo aprendido. Agradecerás a todas las personas que forman parte de tu biografía vital y te animaron a seguir adelante. Seguirás corriendo, a tu paso, a tu ritmo y con tu cuerpo. Muchísimos años más.

Superar dificultades nos hace crecer y es una excelente manera de seguir evolucionando en el tiempo. El running es una forma de comprobar que estamos vivos. Que seguimos soñando con conquistar nuevas metas.

No es una promesa de inicio de año. Es una decisión que puedes tomar hoy, con las zapatillas que tienes, en el barrio que conoces. Corre para crecer. El camino ya te está esperando.


Gracias por correr conmigo hasta aquí. Elegir leer en lugar de scrollear es una pequeña declaración de independencia. Si este post te dejó algo, cuéntamelo abajo. Y si quieres seguir, el próximo kilómetro te está esperando.

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