Mujeres que corren

Correr para crecer: Mujeres que corren

Tiempo de lectura: 6 minutos

¿Correr para crecer o correr para agradecer? Cada 31 de diciembre, la ilusión de los kilómetros por venir nos envuelve. Somos millones de mujeres prometiéndonos que este será, finalmente, el año en que nuestros hábitos nos transformen; el año en que cada zancada nos convierta en la mejor versión de la corredora que llevamos dentro.

En las resoluciones de muchas, los grandes clásicos saludables están presentes: dejar de fumar, ejercitarse más, comer mejor, o hacer una maratón.

correr para crecer
Imagen de freepik

Sin embargo, nuestra línea de tiempo no es predecible, es caprichosa y no se define por fechas específicas. Por ello, ¿Qué pasa cuando un suceso inesperado nos sorprende? En ese difícil momento, es cuando descubrimos que somos más fuertes de lo que creemos.

Mujeres que corren para: «darse cuenta»

Por esa razón, las que comenzamos a correr sin expectativas, poco a poco nos damos cuenta de algo importante: correr para crecer y superar dificultades ayuda ¡y mucho! Descubrimos que lo que se aprende durante el entrenamiento se puede transferir a nuestra vida cotidiana.

Paciencia, progresión y pasión, son las «tres P» de la corredora. Palabras mágicas que forman un triángulo virtuoso que nos acompaña en nuestro recorrido. Correr para crecer en cada entrenamiento, en cada carrera y en nuestra vida.

A la práctica del running se llega por muchos caminos, unos lentos y otros rápidos. Si leemos o escuchamos las historias de los que un día se animaron a correr encontraremos muchos motivos diferentes. Dicen que correr te da más de lo que tú estás esperando, y eso es verdad. Correr me enseñó cosas de mí que desconocía. Correr es vivir.

Pocas disciplinas poseen el magnetismo del running. En el asfalto, cada corredora es la heroína de su propia historia; porque cruzar la meta en el puesto cuatro mil desata una euforia indescriptible. Es una victoria íntima, única y sagrada. ¿En qué otro deporte se puede saborear la gloria personal rodeada de miles de personas?

Correr para crecer: El running como compañero en el camino

La inmensa mayoría de las mujeres que corremos carreras multitudinarias no estamos allí para batir un récord mundial de atletismo, ni para hacer podio.

Para muchas corredoras, como tú y como yo, correr es una forma de demostrarnos algo importante: que podemos superar con estoicismo las dificultades que la vida nos va poniendo en el camino. (Si eres una corredora que comenzó a correr en el 2020) lo sabes muy bien.

corre vive y sonrie
Foto de RUN 4 FFWPU en Pexels

No hay nada más conmovedor e interesante que prestar atención a las personas que nos acompañan durante la carrera.

Todas somos tan distintas, y a la vez, tan parecidas. Nos une la pasión de superarnos en cada zancada. Esa mañana, hemos decidido ponernos de acuerdo para lograr un objetivo: cruzar el arco de llegada con lluvia, frío o calor.

Corremos para crecer, incluso en la competencia. Cada una de nosotras esconde un ‘porqué’ profundo que justifica nuestra presencia en la línea de salida. Todas compartimos esa llama interna que alimenta la motivación en cada zancada.

Es un baile personal, acompasado únicamente por la música de nuestro esfuerzo: el ritmo del corazón, la cadencia de la respiración y el golpe rítmico de los pies contra el suelo.

Cada carrera nos deja una enseñanza, una lección de humildad. Tal vez en las más difíciles, en donde hemos fallado, es donde más aprendemos.

Hacer una maratón para superar un duelo o unos 5k después de recuperarse de una enfermedad. Convocar a miles de mujeres que corren en una marea rosa para hacerle frente al cáncer de mama. Correr juntas con amigas, madres, hijas, tías y abuelas.

Salir a correr por los que no pueden hacerlo.

Corre en el momento presente, no para huir, sino para encontrarte y seguir creciendo. La generosidad del running es universal: una misma ruta, un mismo asfalto y el mismo respeto para cada mujer y cada hombre que decide correr.

Correr para evolucionar: running consciente y responsable

Hay muchísimas razones para animarse a hacer una carrera. Todas estas razones son genuinas y válidas. Puede ser una carrera de calle, de montaña, una maratón o una ultramaratón. Pero no basta solamente con querer, hay que aprender a correr.

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No hay que creerse invencible. Hay una frase que dice «La mente emite cheques que el cuerpo no puede pagar». No se trata de correr para dejarlo todo y morir, sino para vivir. Que el objetivo sea llegar a la meta sonriente o con lágrimas en los ojos con un sentimiento de agradecimiento que no se puede explicar. Es algo que hay que experimentar, aunque sea una vez en la vida.

Por ello, antes de competir, hay que tener conocimiento de nuestro estado de salud. Exámenes médicos, buena alimentación, y descanso son importantes. También, ejercitar la fuerza nos ayudará a crecer como runners. Así podremos superar todos los objetivos de forma real y alcanzable. Correr para crecer en todos los sentidos.

No hay que dejarse llevar por las imágenes y videos que algunos runners e influencers comparten en las redes sociales. En el running las cosas no se consiguen tan fácilmente como muchos quieren hacer creer. Ningún corredor es igual a otro. Tenemos capacidades físicas, edades y estilos de vida diferentes.

Regla de oro: No te compares con otras corredoras

Te doy un consejo que me costó asimilar: ¡no te compares con nadie! Mucho menos cuando estés dando tus primeros pasos en el running. Entrena inteligentemente, no entrenes por imitación. No sigas los consejos de alguien con más seguidores que contenido de valor.

Lee y aprende de los referentes, los que sí saben ¡Hay muchos!

Y sabrás reconocerlos porque te hablarán no solo de sus éxitos, sino también, de sus fracasos. Escucha sus consejos, busca comunidades virtuales o presenciales en donde puedas crecer.
Y no olvides tener cerca a un profesional del deporte. Escúchalo y deja que te asesore. Así podrás seguir creciendo como corredora.

Correr para crecer como persona

Como dice Chema Martínez, «correr es una disciplina que puede acompañarte durante toda tu vida». Llegará el momento en que gracias a ti y con la ayuda del running, podrás atravesar exitosamente esas dificultades personales que te hicieron salir por un rato del camino. A veces, hay que perderse para encontrarse.

Recordarás aquel primer kilómetro en el que te faltaba el aire y cómo, con paciencia, lograste conquistarlo. Agradecerás el valor de haber enfrentado tus miedos y prejuicios, celebrando la decisión de correr con plena conciencia. Aunque la voz de la duda te acompañe a veces, aprenderás a silenciar esos pensamientos negativos que intentan sabotear tus sueños. Al final, lo que queda es tu fortaleza sobrepasando tus límites.

Y aceptas que es mejor dejar pasar esos pensamientos sin juzgarlos y prestar atención al camino.

A tu respiración, a la hermosa naturaleza y el espacio que te rodea. Correr no es solo correr. También es saber que la mente necesita entrenarse. Hay que considerarla una compañera, no una contrincante.

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Te aseguro que al pasar el tiempo, te habrás dado cuenta de que esa dificultad que superaste te dejó algo. Y que hoy tienes un amor y un compañero para toda la vida: el running. Compartirás lo aprendido. Agradecerás a todas las personas que forman parte de tu biografía vital. Seguirás corriendo, a tu paso, a tu ritmo y con tu cuerpo. Muchísimos años más.

Superar dificultades nos hace crecer y correr es una excelente manera de seguir evolucionando en el tiempo. Correr es una forma de comprobar que estamos vivos. Que seguimos soñando con conquistar nuevas metas.

La práctica del running consciente también nos recuerda que siempre podemos seguir adelante, aunque cueste. Y que no estamos solas en ese propósito. Somos millones de personas en todo el mundo, que conscientemente disfrutamos cada día del mágico y saludable hábito de correr.


¡Gracias por acompañarme hasta el final de este post! Valoro mucho tu tiempo y atención en un mundo lleno de distracciones digitales; espero que estas líneas te hayan inspirado tanto como a mí.

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